Con el paso del tiempo, los tejidos profundos de la cara descienden por pérdida de soporte y se modifica la definición de zonas como las mejillas, la mandíbula y el cuello.
El lifting deep plane es una técnica de cirugía facial que busca actuar sobre las estructuras más profundas y reposicionar esos tejidos que han ido perdiendo su consistencia y su posición.
La Dra. Beatriz Albarracín Arjona, especialista en la técnica, nos muestra uno de los últimos casos tratados en la clínica en este vídeo.
¿Qué es un lifting deep plane?
El lifting deep plane, también conocido como lifting de plano profundo, es una técnica de rejuvenecimiento facial que trabaja sobre planos situados por debajo del sistema músculo-aponeurótico superficial, conocido como SMAS.
El SMAS es una capa de tejido que conecta la piel con estructuras musculares más profundas del rostro. Con el envejecimiento, esta zona pierde tensión y deja caer el resto de los tejidos faciales.
En lugar de tensar únicamente la piel, el lifting deep plane moviliza estas estructuras de la cara tratando uno de los pilares fundamentales del envejecimiento. Esto permite no sólo tensar, si no reposicionar la mejilla, mejorar el contorno mandibular y suavizar los signos de descolgamiento facial, sin depender de algo tan poco duradero como es únicamente estirar al piel.
La piel se adapta posteriormente a la nueva posición de los tejidos. Por eso, el objetivo de esta técnica no es cambiar la expresión del paciente, sino recuperar soporte y definición respetando la identidad de cada persona.
¿Qué zonas puede mejorar un lifting deep plane?
El lifting deep plane está indicado principalmente para tratar signos de envejecimiento en el tercio medio e inferior del rostro.
Según la anatomía y el grado de flacidez de cada paciente, puede ayudar a mejorar:
- Jowls o descolgamiento a ambos lados del mentón, líneas de marioneta.
- Pérdida de definición del borde mandibular.
- Flacidez de la piel facial inferior.
- Flacidez cervical, si se realiza lifting de cuello asociado, que es muy frecuente.
- Pérdida del ángulo cervicomandibular.
- Descolgamiento de la mejilla y del tercio medio, mediante reposición del bloque SMAS-grasa malar.
- La comisura descendida.
- La papada grasa.
- Puede atenuar parcialmente el surco nasogeniano y, en menor medida, el surco labiomentoniano.
Si queremos corregir de forma fiable la pérdida de volumen de las mejillas, o atenuar unas bolsas, se asocia en el mismo procedimiento con un lipofilling o remodelación con grasa autóloga. De forma que añadiendo tan sólo 30 minutos al procedimiento, hacemos un abordaje más completo de la cara en caso de ser necesario.
Además, el lifting, que es una reposición de los tejidos que han ido cayendo, no mejora la calidad de la piel ni quita las arruguitas finas. Esto se ve tremendamente beneficiado por la cantidad de células madre que hay en la inyección de grasa autóloga; así como las manchas y otros signos de envejecimiento cutáneo.
¿En qué se diferencia de un lifting tradicional?
La principal diferencia entre un lifting deep plane y otras técnicas de lifting facial está en el plano anatómico sobre el que se trabaja.
Existen lifting que tensan directamente la piel, otros que doblan sobre sí mismo el SMAS sin levantarlo y otros que abren las estructuras de forma parcial y van haciendo pequeñas tensiones localizadas.
Cada técnica tiene su paciente ideal. No existe una única técnica de lifting válida para todos los casos. La técnica más adecuada dependerá de diversos factores. Por ello, es importante contar con la valoración de un profesional.
¿Para quién está indicado un lifting deep plane?
El lifting deep plane está indicado en pacientes que presentan un descolgamiento facial moderado o avanzado, sobre todo en la zona media e inferior del rostro.
La edad no es el único criterio. Hay pacientes que comienzan a presentar cambios estructurales en torno a los 45 o 50 años, mientras que otros los desarrollan a sus 60. En función de los signos que presente cada paciente, será necesario un tipo u otro de intervención.
Hay personas jóvenes que genéticamente tienen un cuello ancho y pesado, sin definición de ángulo mentocervical. En esos pacientes los signos de envejecimiento causan estragos muy pronto y la intervención irá encaminada no sólo a deshacer lo ocurrido, si no cambiar la anatomía de las estructuras para conseguir una definición no pérdida, si no que nunca se tuvo.
La genética, la calidad cutánea, los cambios de peso, la exposición solar, el tabaquismo y el estilo de vida influyen en el proceso de cambio facial.
¿Puede combinarse con otras cirugías faciales?
Sí, es muy frecuente que para buscar la mejora armonía posible, se traten otros rasgos faciales que nos parezcan necesarios. Para nosotros es muy importante que el resultado sea equilibrado, armónico y transmita salud y vitalidad.
Los más frecuente es combinar el lifting con un lipofilling facial para conseguir restaurar los volúmenes de las mejillas además de definir el óvalo facial y el cuello. Esta transferencia de grasa es rica en células madre y mejora los signos cutáneos del envejecimiento como las arrugas finas o las manchas.
También indicamos cuando es necesario una mentoplastia. Uno de los pilares del envejecimiento es la pérdida ósea que empeora el jowl, las arrugas de marioneta y la definición del óvalo facial. Un mentón pequeño es muy favorecedor en las mujeres jóvenes, pero supone empezar el envejecimiento con desventaja. La mentoplastia se realiza pos dentro de la boca, sin dejar cicatrices en la piel, es completamente customizada en su forma y tamaño y tan sólo añade 30 minutos al procedimiento.
Por supuesto la grasa acumulada en la papada se trata de forma conjunta en un lifting. Para nosotros, la cara y el cuello, -siendo la papada la transición entre una y otra- son estructuras inseparables.
¿Cómo es la recuperación tras un lifting deep plane?
La recuperación depende de la extensión de la cirugía, de las características de cada paciente y de si se han realizado otros procedimientos al mismo tiempo.
En principio es una cirugía ambulatoria, no requiere dormir en el hospital. Durante los primeros días es habitual experimentar inflamación, sensación de tirantez y, en algunos casos, hematomas. Estos cambios forman parte del proceso normal de recuperación y disminuyen progresivamente a partir de los 7-10 días.
El paciente debe seguir las indicaciones médicas relativas a curas, medicación, descanso, actividad física y revisiones. Nosotros recomendamos una baja de unos 10 días aproximadamente.
Si deseas más información, no dudes en ponerte en contacto con nosotros.
